La Voz de la Comunidad , Guatemala
Organización comunitaria en San José Buenavista, Ciudad de Guatemala hecha para 25.000 pobladores de San José Buenavista, Santa Luisa el Milagro y La Trinidad. con colaboración de ASEP, FGER,ALER,AMARC, PRODESA, Cruz Roja. Financiada por ASEP,WACC, FGER, Cooperación Española. La Voz de la Comunidad fue modelo transformador de vida en las comunidades de los asentamientos de la ciudad. Aunque es común que los contenidos radiales sea musicales y de entretenimiento, en las parrillas de programación de estas emisoras se tomo la radio como un instrumento de comunicación, que ha contribuido a través de los años a crear un sentido de unidad y comunidad entre los pobladores.
En momentos de crisis la emisora asumió responsabilidades de coordinación y organización enormes, a pesar de sus escasos recursos. Cuando el huracán Mitch azotó, a fines de 1998, los países de América Central, las intensas lluvias afectaron los asentamientos ubicados en áreas de barranco. La movilización a través de la emisora impidió que las pérdidas humanas fueran mayores. En otros asentamientos en los que no existe un medio de comunicación local, hubo más víctimas, en la medida en que los pobladores no tenían los medios necesarios para organizarse.
MEDIOS Y MÉTODOS
Desde su inicio, La Voz de la ha tenido como estrategia el desarrollo y apoyo de la comunidad. Las decisiones sobre la programación se toman colectivamente en un grupo de 17 jóvenes “miembros del grupo de comunicadores” del barrio en reuniones previas realizadas semanalmente. Algunas instituciones, la Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas (FGER), acompañan estos procesos sin intervenir directamente en las decisiones. La FGER ha incluido a La Voz de la Comunidad en su red de radios comunitarias, que agrupa a 12 emisoras de Guatemala y ofrece regularmente cursos de capacitación.
OBSTÁCULOS
La Voz de la Comunidad es una de las sesenta emisoras comunitarias consideradas “ilegales” por el Gobierno de Guatemala. A fines de 1999 una legislación pone las frecuencias por licitaciones. Las radios comunitarias quedan de ese modo despojadas de las frecuencias que utilizaban, al no tener acceso a sumas que superan decenas de miles de dólares. De acuerdo a esto, La Voz de la Comunidad opera casi clandestinamente. Constituye un caso único de una emisora situada en las alturas, pero que ha optado por levantar su antena en el fondo de un barranco, para de ese modo prevenir una intervención del Gobierno con el argumento de que la emisora está interfiriendo con otras radios comerciales.
2 comentarios:
La radio participativa ha dado excelentes resultados, y fomenta a parte de cultura, conocimiento en la comunidad. Sin duda un ejemplo a seguir
La producción encargada de realizar contenidos, debe adentrase con la comunidad para así identificarla y construir una emisora de calidad.
Publicar un comentario